domingo, 2 de septiembre de 2012

No drama

Una lágrima sin nombre, un llanto ahogado sin motivo aparente. ¿No es al fin un poco de angustia sana? La felicidad necesita de la angustia para hacerse valer, para hacerse querer, para hacerse buscar, para ser necesitada. La felicidad sin la angustia es como cualquier otra cosa de la vida que no llega a ser la más importante. Cuando me di cuenta de este dos más dos aprendí a manejar mis violentas depresiones sorpresa y a disfrutar la melancolía de un bondi medio vacío a la noche. Suerte.

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