lunes, 15 de octubre de 2012

Significaciones imprácticas.

Tanto debate acerca de la muerte, que la muerte es esto, que la muerte es aquello. Que significa infinidad de blabs o un sinnúmero de otras cosas. Que si se puede o debe decidir si seguir viviendo o no. Que si se es egoísta al no querer la muerte para otra persona. Que si se debe aceptar a la muerte como parte del ciclo. Que si somos energía que debe transformarse natural e inevitablemente. Que si somos simplemente materia, un trozo más de universo cuyos compuestos deben servir a otra causa llegado el momento. Que si la muerte es el fin de la vida. Que si la vida sigue después de la muerte. Que si hay algo después de la muerte. Que si hay cielo después de la muerte. Que si hay infierno después de la muerte. Que si hay muerte después de la muerte. Y yo digo... ¿Qué tenemos? ¿Vida o muerte? Vida. Vida tenemos. Nacemos con vida, por la vida, para la vida, debido a la vida. Nacemos para toda la vida y eso es lo que tenemos... Vida. Y todos los que nacimos la tenemos, sólo hay que usarla. Usarla para vivir. No tiene cláusulas ni la letra chiquitita de los contratos que indudablemente siempre te caga en algo. No te pide nada, no te pone pautas, ni siquiera te da un consejo sobre cómo usarla. Se te da sin instrucciones, se te da sin advertencias. Se te da para que la uses como se te plazca. Entonces... ¡Usala y dejate de joder! Y cuando llegue la muerte, sea el fin o el principio de algo, signifique lo que signifique, sea lo que sea, cuando llegue la muerte, morila. (tengo serias dudas al respecto de esa palabra, pero no encontré otra que me sirva).  Como viviste la vida, morí la muerte... Y probablemente en ese punto es donde terminamos de entender todo lo que durante la vida no entendimos. Y probablemente en ese momento veamos la luz de tantas verdades o tantas mentiras que en vida no podríamos elucidar... O no. O no pase nada y todo sea abismo, sea niebla o negro, o blanco, o violeta, o sea muchos colores.
 Ante la duda, mejor vivir.

1 comentario:

  1. Si aceptás que después de la muerte no hay nada, que la nada es todo nada y que quizás ni siquiera hayas sido un punto dentro de la inmensidad que es el todo es más lindo vivir la vida tan sólo como lo que es, que es vida, que es lo que tenés. Planteándote en qué va a pasar cuando no la tengas se te va ella, la vida, que es lo único que hoy podés tener.

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