Siempre puedo hacer las cosas un poquito mejor. Tengo la fórmula, calculo todo, lo pienso todo. Pienso y repienso, ¡Y ahí está el problema! Que me quedo con la idea perfecta e improviso una idiotez, que tal vez no me gusten las cosas bien hechas o prefiera complicarme la vida. Las ideas son la inspiración de las acciones, la musa de los actos, pero si no movés el orto, las ideas por sí mismas no cambian el curso de las cosas. Hay que plasmar los ideales en historia y hacer la historia en verbos. Y yo siempre termino siendo el mismo boludo que arma el esquema, lo hace un bollito y lo tira a la mierda para salir tranquilo a hacer una torpeza.
Está bueno ser yo.
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