Ha llegado la hora. Lo sabes en el fondo de tu alma... porque yo soy tu alma. No puedes huir de mi... Eres pequeño, eres diminuto, no eres nada... una cáscara vacía, una jaula oxidada que no puede retenerme. Estaba latente, y ahora te quemo... y cuando te quemo estallo en llamas, brillante, fiero y magnífico. No puedes detenerme, ni con vino, ni con juramentos, ni con el peso de la edad... No puedes detenerme, pero todavía lo intentas, todavía corres. Intentas ahogar mi voz... pero la tuya es muy débil.
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