
¿Loco? Bueno, sí... Un poco, pero no más de lo normal para una persona que vive en una casa que se asemeja más a un circo que una familia.
Integrantes del circo:
Karl, una persona con menos autoridad que una papa en su propia casa. Deja que su hija, que técnicamente lo está consumiendo poco a poco, siga viviendo bajo su techo y arruinando lo poco que tiene. Pero más allá de todo no deja que me falte nada y doy gracias a Dios por tenerlo aún conmigo.
Marta, mujer con la capacidad de ignorar toda sugerencia posible de cómo hacer bien las cosas y súplicas para que deje de meterse en tu vida. De más está decir que si encima de que te complica la vida, la contradecís, se enfada con vos y lo hace peor. Pero sin ella la vida perdería un poco el sentido.
Alexander, un hombre de más de 34 años que vive con los padres y actúa de las maneras más infantiles jamás vistas. Hasta capaz de dejar de hablarle al sobrino tirando a la basura 16 años de relación, realmente sorprendente.
Por último y más importante: Adriana, también apodada Lucifer, Diablo, Mefistófeles, Satanás, Belzebú, Luztrel... Pero es comúnmente llamada Adriana. Este ejemplar, único en su especie, puede llegar a arruinar cuanta vida se cruce en su camino. Tiene formas muy particulares de destrozar la vida de cualquier ser vivo: si le servís, te absorve la vida hasta que ya no queda nada de lo cual pueda beneficiarse. Si no le servís, simplemente te va a usar para divertirse viendo e ingeniando cómo hacer de tu vida la más miserable. Esta mujer, si se puede llamar así, con una suerte de demonio mitológico, puede llegar a situaciones y medidas extremas con tal de cumplir con su único cometido: cagarte la vida.
Más allá de todo esto... No me puedo quejar, total... Sigo vivo y tengo un techo donde vivir.