miércoles, 17 de agosto de 2011
Preguntas, preguntas abstractas que llegan como un simple signo complejo. Complejidad producto de no entender algo que nunca se entendió porque no puede entenderse. ¡Tan desordenado! ¡Crísis! ¿A dónde vas tan seguro si tu sombra tambalea con cada tímido paso que da? Pará, pará ¿Vas a algún lado? Estás perdido en la ciudad de tu mente, tratando de iluminar esos torcidos caminos que no llevan a ninguna parte y así encontrar las respuestas a todas esas preguntas que te acechan de por vida, pero con esta niebla tan espesa no hay luz que te alumbre y sólo podés imaginar que al final del camino sólo hay más preguntas. ¡Patético! No entendés nada. No vas a entender nada. No hay nada que entender. Nada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario